SUSCEPTIBLE POR VALERIA SCHAPIRA Siempre fui una persona susceptible pero, por fortuna – o por terapia - estoy en vías de dejar de serlo. La susceptibilidad está muy ligada a la sensibilidad y al narcisismo. Alguna vez me creí el centro del mundo. Por fortuna, me fueron corriendo de allí a patadas los golpes de la vida, los psicólogos y un par de buenos amigos. La psicología dice que la personalidad susceptible tiene mucho que ver con la baja autoestima y la fragilidad emocional. Más allá de definiciones científicas, no es lindo sentirse agraviado por cada cosa. Cuando se toma todo de manera tan personal, se tiende a creer que uno siempre es dejado de lado. Si se juntan un par de amigos y no te invitan es porque “te excluyen”. Si eligen a otro en un trabajo es porque “no servís”. Y así va uno por la vida, ofendiéndose por todo, generando malestar porque no fue considerado como la primera opción. El mazazo a mi hipersensibilidad lo dio una discusión olvidable con un compañero de trabajo algo colgado. Ocurrió hace un par de años. Había una reunión importante que nunca se terminó de confirmar. En lugar de tomar el teléfono previo a la hora señalada para decirle “hola, despistado, ¿se juntan?”, esperé un llamado que nunca llegó. El encuentro se realizó y me quedé afuera. Hubo culpas compartidas pero mi reclamo airado estuvo fuera de lugar. Una de mis ironías dio pie a una interminable discusión, a ofensas mutuas y al posterior malestar entre ambos. Ese episodio me sirvió para decidir dejarme de ofender por todo. A raíz de mis propios “cuelgues” he sufrido en carne propia más de un desplante de gente que se siente fácilmente herida. Alguno al que omití agradecer durante la presentación de un libro y me lapidó. Algún cumpleañero cuyo onomástico Facebook no me recordó y me significó un talonario de facturas… Y así, ad infinitum. Reacciones desmedidas ante acciones que poco tenían de malintencionadas. Moraleja: si uno aprende a ser menos susceptible, también aprende a bajar sus expectativas y los niveles de demanda hacia los demás. La vida es demasiado corta para andar ofendiéndose por pavadas

No hay comentarios:
Publicar un comentario