jueves, 28 de junio de 2012

positivismo en exceso , josfina pouso, revista, las rosas
Y yo feliz decidí rehacer mi vida después de 4 años de convivencia. Salí en busca de mi nuevo hogar, aquel que sería mi bunker, mi templo, con mis colores, mis muebles, mis olores, mi música y mis silencios.Y así un hermoso sábado de abril, soleado, lo encontré.El aviso decía: Espectacular 2 ambientes con cochera fija y cubierta en edificio de gran categoría. Al contrafrente, súper luminoso, excelente vista, cocina independiente con espacio para heladera y lavarropas, placard de recepción, living-comedor con acceso al balcón, baño completo y habitación con placard con interiores y salida al balcón corrido. Calefacción por piso radiante eléctrico con regulación en cada ambiente. Especificaciones:- Amplio hall de gran categoría y acceso con tarjeta magnética- Gran piscina y solárium, en jardines parquizados de Planta baja- SUM, sector de juegos y sanitarios- Microcine equipado para proyecciones de cualquier tipo- Portón corredizo automático con control remoto de acceso a cocheras-Señal de cable liberada en espacios comunes- Terraza con vista panorámica en ultimo piso y estacionamiento de cortesía.No se aceptan mascotas. Para concertar visitas escriba a alejandro@nexoprop.com.ar o llame al 156-9946469. Unidad disponible para ser ocupada. Automáticamente llamé, concerté un cita y hacia allá fui. Recorriendo el barrio ya me iba enamorando de sus calles, sus casas, negocios, árboles y plantas; llegué a la puerta del edificio, lo vi y dije: “sos vos”.Como soy ansiosa, llegué 20 minutos antes. Cuanto más miraba a ese gigante que tenía delante de mí, más me convencía que ese era mi lugar.Llegó el empleado de la inmobiliaria que me lo tenía que enseñar y casi, juro, que casi lo tomo de la mano y cierro los ojos para que me transportara al infinito y más allá, porque yo sabia que lo había encontrado.Llegamos. Me gusta, la puerta es bien ancha y puedo pasar los muebles sin problema y “hasta tiene ascensor montacargas”, me decía en mi interior. Se abre la puerta y la luz inunda todo el departamento. No era necesario prender ni un lámpara para ver ahí dentro, ambientes amplios y un balcón soñado para mis cactus y mis mates matutinos.Lo señé. Ni lo pensé un segundo más. Y a los 20 días me mudé.Me mudé a mi nuevo templo, mi guarida, mi hogar.Y colorín colorado este cuento no se ha acabado, porque lo cuentos con final feliz son una patraña.No tengo mejor idea que mudarme un sábado correspondiente al fin de semana larguísimo del 1º de Mayo, donde llegaron los primeros fríos del año, (este dato no es poca cosa, ya sabrán por qué). Departamento a estrenar implica ni un foquito de luz, por lo tanto, junto con el maletín de maquillaje llegó a mi nueva casa mi caja de herramientas (sí, tengo caja de herramientas y muy completa) y la bolsa con lámparas, portalámparas, cinta aisladora, cables, etcéteras, para darle luz al hogar antes que llegara la noche.Y como era un departamento a estrenar el gas aún no estaba conectado, el trámite recién podía realizarlo el miércoles siguiente posterior al eterno feriado. Otro dato importante, la heladera todavía no había sido mudada.Igualmente feliz realicé mis tareas de electricista mientras sola me cebaba unos mates (suerte que inventaron la pava eléctrica, ya dije que no había gas) y la música sonaba en mi IPOD con sus parlantes a pilas, por supuesto.Y se iba haciendo tarde, pero la expectativa se centraba en que sería mi primera noche en mi nuevo hogar. El festejo se centraba a base de salame, queso, papas fritas y un buen vino. Nada me importaba, era feliz porque todos los foquitos instalados funcionaban a la perfección. Salí entonces en busca de mi cena y al regreso con respectivas bolsas en mano, el edificio parecía apagado. Mejor dicho, “todo el edificio” estaba sin luz. La explicación: sucede que al comenzar el frío los ocupantes del mismo encendieron la “calefacción por piso radiante eléctrico con regulación en cada ambiente” y como aún estábamos con luz de obra hubo una sobrecarga y reventaron los cables. La solución: “no sabemos cuando lo vendrán a arreglar porque es fin de semana largo. Por lo tanto, les pedimos no enciendan la calefacción hasta nuevo aviso y sólo habrá luz en las partes comunes del edificio”. Esa fue la comunicación. Situación personal: recién separada, recién mudada, sin luz, sin gas, a la luz de las velas, con mucho frío en la ciudad y otro detalle, durmiendo en el colchón de 1 plaza que me prestó mi sobrino de 7 años hasta que me comprara la cama. Si no fuese por mi positivismo cuasi caprichoso, y las ganas de estar ahí, era número puesto para tirarme por el balcón.En este afán de ser mujer independiente insistí en quedarme ahí, porque todo iba a salir bien. Los días pasaron y luz teníamos únicamente de día (a la noche la cortaban para evitar la sobrecarga). Por suerte, nos fueron extendiendo el horario y me hice menos problema porque no tenía heladera para quejarme por la comida en mal estado a causa de los cortes. Muy de a poco el tema eléctrico se fue solucionando hasta que llegó el primer día hábil de esa semana: miércoles 2 de Mayo.Me desperté muy temprano, pero muy temprano: 6:45hs. Eso sí, no sonó el despertador, lo que me despertaron fueron unos ruidos muy extraños, fuertes, intensos, muchas voces y hasta en algún idioma que en algún lugar me era familiar, que venían del exterior.En este departamento, “al contrafrente, súper luminoso, excelente vista” yo no me percaté de las 4 obras en construcción que compartimos en el pulmón de manzana. Y recién ahí entendí por que las visitas a los departamentos son los sábados por la tarde, porque esos días ya no están los obreros con mazas, amoladoras, martillos, etcétera dando un concierto “albañileril” imposible de tolerar con gracia y felicidad.Ahora, me pregunto, ¿Qué necesidad hay de empezar tu día de trabajo con la amoladora a todo trapo? ¿No pueden empezar a las 6:45hs con el ladrillo y el cemento? Y así nos estiran el sueño un poco a todos unas horas más. O, al menos, nos dejan despertarnos con la música que programamos en nuestro celular y no con un martillazo en la cabeza. Pero viéndole el lado positivo puedo decir que gracias a ellos arranco mis días más temprano que lo habitual y puedo aprovecharlos al máximo.Y si las obras en el exterior aún no amargaron mi felicidad solitaria, le sumamos que “este” edificio todavía sigue en obra. Si los ruidos externos no te despertaron (casi imposible) tenemos nuestros propios albañiles, plomeros, electricistas, capataces terminando “cubierta en edificio de gran categoríaSUM, sector de juegos y sanitarios -Microcine equipado para proyecciones de cualquier tipo- Portón corredizo automático con control remoto de acceso a cocheras” y otros detalles que no figuraban en el aviso.Ahora tengo una duda, cuando el aviso dice: Unidad disponible para ser ocupada, ¿A qué se refería? Decidí no responder esa pregunta y armé mi bunker, mi templo, mi hogar, con mis colores, mis muebles, mis olores, mi música, pero postergué los silencios a los domingos de descanso.Adaptación, positivismo, independencia o autocompasión para evitar decirme lo que ustedes deben estar pensando en este momento. Eso sí, les pido que me recuerden que la próxima vez visite el nuevo departamento un martes a las 9 de la mañana

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