Nico es de esos actores con los que Hollywood se haría un festín, romances con celebrities, prolífico en su carrera, galán heterogéneo y reservado de entrecasa. No obstante, le toca lidiar muchas veces con el amarillismo de algunos medios locales y la imagen, lógicamente, se distorsiona. Lo encontré igual que la última vez, con la sencillez de un chico de barrio que a los pocos minutos de charla vuelve a dejar claro una de sus frases de cabecera: “jamás hice algo por la plata o por otra cosa”. Podrán cuestionarlo u opinar libremente sobre él, pero el tipo ya tiene más de 20 años de carrera. De grandes aciertos y algunos traspiés, pero mientras hablan de él, Cabré sigue cabalgando. O filmando.“Siempre busqué hacer cosas que me sirvan para mi carrera, para aprender. Por ejemplo, haberme encontrado con la película `El atraco´ seguramente es algo que me va a marcar, que me va a dejar un recuerdo muy grande y lindo. Nunca hago las cosas por plata o porque no me sirven, se me hace muy difícil hacer cosas a las que no creo o no tengo muchas ganas de hacer. Y creo que se dan, estas cosas aparecen, por eso puedo valorar y decir que estoy orgulloso de ser parte de esto. Que se haya dado, que me hayan dejado ir, que me hayan apoyado. Nada, son cosas que pasan, a veces, lo buscás y no siempre lo encontrás”.
Con tu último personaje intentás un robo. Ahora, ¿alguna vez sentiste que vos robaste en algo? ¿Alguna vez sentiste que te robaron? La privacidad por ejemplo…(Risas) Tengo una anécdota, estábamos en Brasil, éramos chicos, y yo había visto una avivada. No voy a mandar al frente quién de mi familia había hecho la avivada. Estaba con un amigo también, y dijimos hay que hacer esto y está todo bien. Nos metimos en un supermercado, mi familia estaba comprando cosas, mi hermano, mi amigo y yo dijimos: “agarrás el chocolate, te lo ponés debajo de la ropa, y salimos. Éramos unas tortugas ninjas, teníamos los pantalones cortos y las tabletas de chocolates nos salían por la remera, fue un desastre.
Entonces no salió bien…No, nos agarraron en la puerta y no sé cómo empezaron a recolectar todo, estábamos llenos de cosas, era imposible que no nos vieran. Teníamos cinco años, seis años, hasta habíamos querido robar un salero, no sé por qué (risas). Nos manejábamos todo en el tema golosinas: caramelos, chocolates, y de golpe, también apareció un salero, no sé quien lo agarró. Después me marcó, me pegué el cagazo de mi vida, un brasilero nos metió en un coso, nos cagaron a pedos. Después estaba la típica que ibas al kiosco de la esquina del colegio, doblabas la pluma para que el kiosquero se vaya atrás a arreglarla y ahí lo choreabas. Me acuerdo que doblaba la pluma pero no me animaba, el tipo se iba pero después tenía que pagar la pluma, un nabo.
Bueno después robaste muchas mujeres, y por eso algunos te tenemos cierta envidia…(Cric...cric…cric)
Cambiemos mejor de tema. Volviste al policial y a un género que te sienta muy bien. ¿Sentís que hay cierta complicidad con el público cuando te ven en un rol así?Sí, aunque en mi último personaje pasa por una especie de búsqueda. Se encuentra con el personaje de Landa porque está buscando otra cosa, y después si se encuentra en una aventura, que prefiere vivirla por esto que está haciendo Oscar. Este tipo lo vivió de una manera muy inocente, hasta casi al final no se dio cuenta de lo que realmente se estaban jugando, si bien sabían lo que pasaba, el tipo de verdad pensó que era una anécdota, que volvía y la contaba. Después se va desmadrando y él seguía, diciendo ahora zafamos, lo vive desde un lugar demasiado inocente.
¿Podemos hacer alguna analogía de tu vida?, ¿En algo que nunca pensaste la consecuencia que podía dar hacer tal paso? de algo inocente que se terminó derivando…Y esas cosas a mayor o menor escala siempre pasan, donde decís cómo estoy metido en este quilombo, cómo llegué hasta acá. No hay manera, mientras que ese efecto que tal cual te pasa, te ves y te encontrás en el medio de una desesperación. O de haber ¿cómo paro esta bola de nieve? Te encontrás haciendo cosas hasta disparatadas. Y no lo podés parar una vez que ya te mandaste adelante con la cagada. Ya no la podés parar pero si pasa.
Y encima más aún con vos. Hay ciertos preconceptos de algunos periodistas que han construido quizás otra versión del real… Hay un poco de todo, yo no digo ni ser la mejor persona del mundo, ni la basura que dicen que soy. La gente habla porque es gratis y está bárbaro. A veces lo acepto y a veces no, a veces me la banco, a veces no. A veces tenés que salir a hablar, que tiene una mala leche, que tiene una hazaña, que muchos están esperando por esta relación que tenemos, en particular con la prensa, que pise el palito. Se les hace agua a la boca, pero todo da la vuelta y por lo general, los que hablan mal a los seis meses se olvidan, y cuando se me cruzan por el camino y vienen, te dicen: “sos un genio”. La verdad que están tan acostumbrados a mentir, a decir barbaridades, sin preocuparse a quien lastiman o a quien no lastiman. Como se acostumbran a no tener que pedir perdón, después se olvidan. En cambio, yo no, y los espero sentado. MIRA LA NOTA EN .www.lasrosasonline.com

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