domingo, 11 de agosto de 2013

ROMINA RE LA MUJER PILOTO..POR GISELA ETLIS / FOTOS: MARIANO MICHKIN

ROMINA RE  LA MUJER PILOTO..POR GISELA ETLIS / FOTOS: MARIANO MICHKIN
ROMINA RE  LA MUJER PILOTO..POR GISELA ETLIS / FOTOS: MARIANO MICHKIN



“Siento que puedo lograr todo lo que me proponga”, reconoce Romina Re, la mujer que pilotea autos de carrera, kartings y monoplazas,  y que hizo caso omiso a los prejuicios. Tomó el control del volante en una profesión que aún hoy continúa en el imaginario colectivo como “cosa de hombres”.
Romina tiene 29 años y es piloto de desarrollos de una de las fábricas de autos de carrera más importantes de Francia: Beta Epsilón, además de competir en las pistas más importantes de Europa. “Al principio, tuve miedo de no poder sostenerme en un mundo de varones”, admite la chica que, pese a la dureza que le impone su círculo laboral, no deja de cuidar su estética. En Romina conviven dos mujeres: la del vestido y los tacos que no teme admitir su sensualidad, y la de joggineta y rodete, a la que le encanta “la Play”, los fierros y se mueve como pez en el agua en un ambiente varonil. “Al estar tanto con hombres, me convertí en una mina que entiende más el lenguaje masculino y es muy difícil que cualquiera se desubique conmigo. Aprendí a marcar los límites desde el principio”, asegura.Su primera aparición en Italia impactó en el equipo oficial Minardi, (en el cual corrieron en la F1 los argentinos Gastón Mazzacane, Esteban Tuero y Norberto Fontana) y hoy, después de más de nueve años de quemar las pistas, Romina se prepara para volar a Asia y participar del Master Series en Malasia y Shangai. Un poco en Argentina, otro poco en Italia y Francia, la joven piloto se la pasa arriba de un avión, pero gracias a su amabilidad y calidez, logra hacer amigos y vivir experiencias que, según ella, siempre soñó. Y no vacila en afirmar: “Ya llegué a mi meta”.

Vos sos la indicada para responder: ¿las mujeres manejan peor que los hombres? ¡No! En la calle, por lo general, hay mujeres que manejan mal, pero también hay hombres que manejan peor. Respecto a lo deportivo, tampoco lo creo. Creo que tenemos las mismas capacidades. Tal vez las mujeres tenemos que entrenar más por una cuestión física y de fuerza. Pero no hay mayores diferencias.

¿Recordás el momento en que te subiste a un auto de carreras por primera vez?Fue en el Autódromo de La Plata, me subí a un auto de la Fórmula 1000 de un amigo que tiene equipo (Dario Gargiulo, DG SCUDERIA), un día de lluvia, frío, peligroso para manejar y más por ser la primera vez. Me acuerdo que no habíamos llevado neumáticos para lluvia y salí con gomas lisas para piso seco. ¡Fue una locura! Sentí mucha emoción, nervios, adrenalina, todo junto. Entendí que lo que necesitaba era tener más confianza en mí y sentí que estaba empezando algo que no iba a soltar nunca más. Lo increíble es que nunca había manejado en la calle, no tenía idea, pero ese día manejé con el corazón. Era lo que había soñado toda la vida.

¿Cuándo decidiste dedicarte a esto? A los 15 años le dije a mi papá que quería correr en karting, pero él no quiso en ese momento y además era una inversión para arrancar que tampoco quería hacer. Así que tuve que esperar hasta conseguir mi propia plata y pagarme mis pruebas y carreras.

¿Alguna vez pensaste en elegir otra profesión?En el fondo ya tenía claro que quería hacer esto, pero sólo lo sabía yo, porque mi familia se enteró mucho después. Cuando era chica siempre soñaba con ponerme el casco y correr, mientras miraba las carreras. En un momento pensé en estudiar Abogacía y después opté por Publicidad, que me sirvió mucho para desarrollar mis relaciones interpersonales y conseguir sponsors.

¿Cuáles fueron los miedos se te presentaron al comienzo?Deportivos. Ninguno. Miedo al ridículo por no estar al nivel de los varones, a la no aceptación, al no apoyo de mi entorno y al no poder ser lo suficientemente fuerte para sostenerme en un ambiente de hombres. Es más complicado afuera, que dentro de la pista. Con el tiempo adquirí experiencia y seguridad, me armé de un carácter imponente y hoy siento que puedo lograr todo lo que me proponga.

Te metiste en una aventura complicada...Cuando me fui a Europa me encontré con que no hablaba ciertos idiomas y no entendía nada de técnica, me fui cruda a meterme en la boca del lobo. Allá había un excelente nivel de pilotaje y la competencia era mucha,  me costó, pero fui ganando mi lugar.  Claro, hubo momentos en que no me sentía capaz y me ponía triste, aunque nunca se lo conté a nadie, ni siquiera a mi familia. Sabía que el sufrimiento, el estar lejos y un poco sola, valía la pena para cumplir mi sueño. Crecí mucho y aprendí a luchar por lo que quiero, cueste cuanto cueste.

¿Alguna vez se te cruzó por la cabeza dejar todo?Nunca. Pasé momentos muy difíciles para llegar donde llegué,  pero nunca se tiré la toalla. Algo que me hizo replantear la profesión fue la muerte de un gran amigo, el piloto Guido Falaschi, que murió hace dos años en un accidente, mientras corría. Todavía no me puedo reponer de eso, sentí mucha bronca y aún hoy lloro o sueño con él.

¿Qué fue lo que te replanteaste?Que arriesgamos mucho la vida cada vez que nos subimos a un auto y,  si bien lo sabemos, a los pilotos no nos gusta pensar en eso. Cuando pasó lo de Guido, empecé a preguntarme si valía la pena una profesión que pueda llegar a terminar con la vida de alguien. Nosotros creemos que sí vale la pena arriesgar nuestra propia vida, pero no la de otro.

Una mujer fuerte, en un mundo de hombres, ¿seduce más? Un poco (risas). Pensá que al ser la única en un mundo de varones, termino siendo el centro de atención y encima hago lo mismo que ellos hacen. Para cualquier tipo del ambiente, una mujer que corre es la mujer perfecta. Los seduce y les encanta.

¿Saliste alguna vez con un piloto?Sí, y la verdad que es complicado tener la misma profesión. Al principio,  sos la mujer perfecta por practicar el mismo deporte que ellos y te admiran pero después se genera una guerra de egos terrible. Igual reconozco que soy bastante competitiva en todo sentido  y quizás mi forma de ser pueda causar inseguridad en el otro. Eso genera incomodidad y,  por ende,  una competencia. Es obvio que si los dos practican el mismo deporte y uno progresa más que el otro,  en el fondo, siempre va a haber un poco de celos. ¿Y qué buscás en un hombre?Alguien que tenga la cabeza abierta para entender mi trabajo y mi profesión, sé que no es fácil. Una persona sencilla, desestructurada y sobre todo, muy divertida.

¿Te gustaría formar una familia?Tal vez no ahora, pero sí me gusta proyectar. Antes, ni siquiera se me cruzaba por la cabeza, pero ahora es algo que pienso, aunque no tengo la idea de familia tipo. No sueño con la casita, el jardín, las plantitas y el perro,  tipo “los Ingalls”. Tengo una idea de familia más canchera, con la que me pueda divertir, viajar y no caer en la monotonía.

Y ahora, ¿estás enamorada?  Tengo una relación y estoy muy tranquila.

¿Tenés algún ángel de la guarda?Sí,  uno es mi abuelo Bachi, él era mi fan. Murió cuando recién empezaba en Europa y no pudo verme llegar. Y el otro ángel  es Guido Falaschi.

¿Cómo manejás tanto viaje y estar tan lejos de tu casa?Después de años, la llevo bien, aunque es algo agotador. Cada gira que hago dura un mes y medio o dos, en la que no paro ni un día recorriendo todos los países dentro de Europa, corriendo y testeando. Entrenamiento, vuelos, cambios de horario. Es un ritmo que cansa y, a veces,  se hace difícil hacer todo eso sola. Si bien tengo a los equipos, siempre me manejo sola en todos lados. Hoy estoy llena de grandes amigos en cada lugar que voy y eso ayuda un poco,  pero la realidad es que no es fácil. Pero estar lejos no me cuesta. Si tengo que ser sincera, no extraño. Con los años me fui acostumbrando a un desarraigo que no sé si esta bueno, pero es lo que me pasó.

Además de los fierros, ¿qué te gusta hacer para relajar?Los deportes... El surf, por ejemplo. También, cantar y cocinar. Antes me encantaba viajar, pero como ahora lo hago por trabajo, disfruto mucho de estar casa, cuando tengo tiempo libre.

¿Ya llegaste a la meta o todavía faltan sueños por cumplir?¡Siento que ya llegué! Nunca imaginé poder llegar a Europa y ya hace nueve años que corro y trabajo con fábricas y equipos de todos los países. Eso para mí fue mi prueba de fuego. Suelo ponerme metas cortas para no frustrarme y eso me funcionó, porque siento que todas las fui cumpliendo.

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